Reflexiones

En nuestro diario ir y venir encontramos diferentes situaciones, algunas son realmente fuertes y nos llenan de angustia, los santeros no somos Olofi en la tierra y estamos echos de carne y hueso.

Nuestras casas de religión pretenden ser un centro de alivio para tanto sufrimiento y maldad en la tierra, pero no todos los que en ella encuentran alivio, cambios, éxitos, o quizás sólo consuelo, entienden que  el beneficio logrado viene de una estructura religiosa antiquísima, que es proyectada por un mayor que no es perfecto.

Al asistir a una casa de religión se da un proceso mágico pero que es único y personalizado por que la experiencia suya será parecida pero no igual a la de sus hermanos de esa casa o de otras casas de religión.

Para llevar un proceso provechoso ha de hacer falta que el mayor tenga un corazón bondadoso, que no crea que todo lo sabe y que lo que sabe lo practique con honestidad y poniendo como principal objetivo que su ahijado (a), progrese y vea adelantos en su diario vivir.

Para un mayor, enseñar el amor a los orishas requiere de una mística que solo se da entre él y el aleyo, dejando a veces de pensar en si mismo y actuar sólo a conveniencia del aleyo, sin embargo, se da el fracaso en la misión en muchos casos por que el aleyo no cuenta con dos virtudes entre otras muy importantes: agradecimiento y respeto.

Ante un ahijado(a) malagradecido y/o irrespetuoso, el mayor debe de poner en una balanza su corazón y su fracaso y optar por dejar atrás lo que sucedió dejando su corazón entendido en que se hizo todo y no estuvo en sus manos evitar tal desdicha.

Durante años escuché decir a los viejos que los ahijados hacen duro nuestro corazón porque son tan impredecibles, tan poco considerados con sus padrinos que el padrino o madrina en el caminar de su vida religioso va endureciendo su forma y entonces actúa llevando a sus ahijados de forma recia, perdiendo a veces la suavidad del buen trato.

Me negaba a aceptar esta opinión pero hoy tengo que aceptar que es verdad, pero me queda un concepto por entender, el cual es que si ya enseñamos todo y dimos lo mejor de nosotros, nuestros ahijados pueden abrir sus alas y volar, sólo que esos que caminan en dirección contraria a su casa de religión o a su madrina o padrino, no entendieron que así como en la vida humana no se da la espalda a su madre o padre y lo que no nos gusta se conversa y aclara en nuestra vida religiosa es igual y si Dios y la virgen (hablando de forma católica ),no ven con buenos ojos esa actitud, el ángel de la guarda de su mayor, olofi y todo lo que nos asiste, verá con resentimiento y te pedirán cuentas por ello.

No es traición dejar tu casa de religión, ya que para todo hay un motivo, no es siempre mal agradecimiento o irrespeto porque hay cosas y casos diferentes, pero así como entre ud y su mayor se desarrollaron la confianza, el aprecio y valor del secreto, así mismo, su ángel de la guarda al final sabrá si al pedirle cuentas ud actuó mal y será el quién pase la factura de su mala actitud!

Mis respetos para esos babaloshas y para las iyaloshas que mantienen en su casa a sus ahijados mayores, porque aunque difícil pudieron superar juntos los egos, malentendidos y situaciones que se dan ,manteniendo la continuidad y salvaguardando su buen nombre y prestigio religioso!.

Maferefun la Osha!