El Cuarto Rey Mago

Hemos iniciado otro año,que trae lo mismo que todos los años que ya pasaron: oportunidad! . Oportunidad para ser felices si nos llenamos de valor para vivir cada situación que nos toca.
Pensando que publicar para el inicio de año llegó la historia del 4to rey mago a mi messenger de facebook y recordé esta historia que leí de pequeña,en ese entonces wsta historia marcó en mi siempre un pensamiento,e imaginaba a este rey mago cuando veía bondad en las personas para los que más necesitan.
Una vez cuando el tiempo pasó, y ya había desarrollado mis dones espirituales,en una misa espiritual me describieron a este ser como parte de mi cuadro espiritual,pueden imaginarse mi sorpresa y gran emoción. No quiero decir con esto que soy buena,ni bondadosa,de echo creo que a veces soy muy amarga,razón por la que soy inaguantable,pero si creo que he tratado siempre de dar a quien necesita sin que me lo pida!,amén de que aprendi que a veces hay que querer más a quien menos lo.merezca por que es cuando más falta le hace.
Les comparto la historia y que viva la vida!,viva nuestra bondad!

El cuarto rey llevaba consigo gran cantidad de piedras preciosas para ofrecérselas a Jesús, paro cuando viajaba hacia el punto de reunión, encontró a un anciano enfermo, cansado y sin dinero Artabán se vio envuelto en un dilema ayudar a este hombre o continuar su camino para reunirse con los otros reyes. De quedarse con el anciano, seguro perdería el tiempo y los otros reyes lo abandonarían siguiendo su camino. Obedeciendo a su noble corazón, decidió ayudar a aquel anciano. Decidido a cumplir su misión, emprendió su camino sin descansar hasta belén, pero cuál fue su sorpresa el niño ya había nacido, y sus padres José y María habían huido rumbo a Egipto, escapando de la matanza que había ordenado Herodes.
Artabán emprendió su viaje, pero por donde el pasaba, la gente le pedía ayuda y el, atendiendo siempre a su noble corazón, ayudaba sin detenerse a pensar que el cargamento de piedras preciosas que cargaba, poco a poco se reducía sin remedio en su andar, Artabán se preguntaba: ¿qué podía hacer si la gente le pedía ayuda? ¿Cómo podría ayudar a quien lo necesitaba?.
Así pasaron los años y en su larga caminata ayudaba a toda la gente que se lo pedía, treinta y tres años después el viejo y cansado Artabán llego al monte Gólgota para ver la crucifixión de un hombre que decían era el enviado por Dios para salvar al mundo.
Triste y desconsolado se sentó junto al pórtico de una vieja casa y en ese momento la tierra tembló y una piedra golpeo su cabeza, moribundo y con sus últimas fuerzas, el cuarto rey imploro perdón por no haber cumplido su misión. En ese momento, la voz de Jesús se escucho con fuerza: tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, estuve desnudo y me vestiste, estuve enfermo y me curaste, me hicieron prisionero y me liberaste, Artabán, agotado preguntó ¿Cuándo hice yo esas cosas? Y justo en el momento en que moría, la voz de Jesús le dijo: todo lo que hiciste por los demás lo has hecho por mí, pero hoy estarás conmigo en el reino de los cielos.

Gracias Infinitas Samanta  Rose por hacerme llegar esta historia.

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