Aprendemos haciendo.

En todos los años que he practicado mi religión, he intentado que quienes inician aprendan desde sacar pluma hasta lo más complejo.

Si no me enseñaron a mi, no veo por que hacer lo mismo.

Todo lo aprendí dándome golpes pero lo comparto con amor.

Quien haya pasado por mi casa puede quejarse de lo insoportable que soy por que tengo mal carácter, pero no pueden decir que no les enseñé nada.

Bendiciones para todos.